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Eliria: tecnología peruana para volver a conectar con la lectura

Eliria: tecnología peruana para volver a conectar con la lectura

En el Perú no faltan historias. Tampoco faltan listas, catálogos o rankings. Sin embargo, para muchas personas sigue siendo difícil responder una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué libro podría gustarme de verdad?

La dificultad no siempre está en acceder a un título. A veces está en elegir entre demasiadas opciones, encontrar una recomendación relevante, sostener la atención o sentir que la lectura compite con obligaciones y estímulos más inmediatos.

La Encuesta Nacional de Lectura 2022 ayuda a dimensionar este escenario. El 82,7 % de la población peruana de 18 a 64 años leía contenidos digitales, mientras que el 47,3 % había leído al menos un libro durante los doce meses anteriores. Entre la población alfabeta de ese rango, el promedio era de 1,9 libros al año y, entre quienes reportaron no leer libros, el 68,3 % señalaba la falta de tiempo como principal motivo.

Estos datos no convierten al celular en el enemigo de la lectura. Más bien plantean una oportunidad: si una parte importante de nuestra atención ya transcurre en entornos digitales, la tecnología también puede convertirse en un puente hacia los libros.

De esa posibilidad nació Eliria, una iniciativa digital de APROS orientada a fomentar la lectura mediante recomendaciones humanas, afinidad entre lectores y una experiencia que ayude a elegir mejor.

Antes de pensar en una aplicación, nos preguntamos por qué dejamos de leer

El proyecto no comenzó con una lista de funcionalidades. Comenzó con una conversación dentro del equipo de APROS.

Reunimos a personas con relaciones muy distintas con la lectura: lectores frecuentes, personas que leen principalmente por trabajo, quienes empiezan libros y los abandonan y quienes sienten que simplemente no han encontrado una historia capaz de atraparlos. Les planteamos dos preguntas:

  1. ¿Cuál es hoy el mayor problema que tienen las personas con la lectura?
  2. Si una aplicación pudiera resolver un solo problema, ¿cuál debería ser?

Las respuestas revelaron un problema más amplio que la falta de disciplina. Aparecieron la dificultad para concentrarse, la costumbre de consumir estímulos breves, el aburrimiento ante libros demasiado largos, la falta de tiempo, la obligación asociada a la lectura escolar y la frustración de no saber qué escoger.

También surgieron señales positivas. Varias personas habían llegado a un libro desde una película, una serie, un anime, un videojuego o la recomendación de alguien en quien confiaban. Otras recordaban con entusiasmo haber conversado sobre una lectura con amigos, intercambiado libros o participado en un pequeño club.

El hallazgo central fue sencillo: muchas personas no necesitan que alguien les repita que leer es bueno. Necesitan encontrar una puerta de entrada que tenga sentido para ellas.

De Antología Viva a una red de afinidad lectora

La primera formulación del proyecto se llamó Antología Viva. Su objetivo era lograr que una persona leyera algo valioso desde su primera visita, mediante sesiones breves de entre uno y diez minutos y un catálogo con prioridad para el Perú e Hispanoamérica.

Aquella etapa permitió explorar el problema desde una perspectiva editorial y legal. Si la aplicación iba a publicar textos, no bastaba con encontrarlos gratis en Internet. Era necesario verificar la obra, la edición, la traducción, la fuente digital, las condiciones de reutilización y las obligaciones de atribución.

Por eso se diseñó una metodología para trabajar exclusivamente con contenidos de dominio público o licencias compatibles, conservar la literalidad de los textos, documentar su procedencia y someter cada lectura a una auditoría. El principio era claro: la cultura no puede promoverse sacrificando los derechos de quienes la crean, editan o traducen.

Esa investigación dejó además otro aprendizaje: una experiencia de lectura comienza antes de la primera página. Comienza cuando alguien entiende cuánto tiempo le tomará un texto, qué dificultad tiene, qué puede encontrar en él y por qué podría interesarle.

Con las siguientes iteraciones, el proyecto cambió de centro. En lugar de intentar alojar todas las lecturas, empezó a concentrarse en un problema anterior: ayudar a que cada persona encuentre el libro adecuado y tenga un motivo real para empezarlo.

Así nació Eliria, un nombre que une las ideas de elixir y lírica: una mezcla de historias, descubrimiento y conexión humana.

Una recomendación vale más cuando explica su porqué

La promesa pública de Eliria es conectar el perfil de cada persona con recomendaciones humanas, honestas y explicadas. Las tres palabras importan.

Una recomendación es humana cuando nace de la experiencia de alguien que leyó el libro y puede contar qué encontró en él.

Es honesta cuando no se limita a elogiarlo. También advierte si tiene un inicio lento, una extensión considerable, un lenguaje exigente, violencia, un final abierto o alguna característica que podría alejar a ciertos lectores.

Y es explicada cuando no dice solamente “léelo”, sino “creo que podría gustarte por esta razón y en este momento”.

Las calificaciones promedio sirven para conocer la opinión de una multitud. El porqué, en cambio, permite comprender el contexto de una recomendación.

Encontrar lectores espejo, no perseguir únicamente libros populares

El modelo de Eliria parte de una pregunta distinta a la de los rankings tradicionales: ¿qué personas tienen una sensibilidad lectora parecida a la tuya y qué libros les funcionaron?

Para identificar esas afinidades, el prototipo considera mucho más que géneros literarios. Explora:

  • Las historias que una persona disfrutó, incluso si provienen de series, películas, anime, videojuegos o pódcast.
  • Los elementos que más valora: personajes, misterio, ritmo, ideas, ambientación, humor o aprendizaje.
  • Los libros o historias que no le gustaron.
  • Las razones por las que suele abandonar una lectura.
  • El tiempo que tiene disponible y la extensión con la que se siente cómoda.
  • Lo que necesita en ese momento: algo breve, intenso, accesible, peruano, relajante o útil para retomar el hábito.

Con esas señales, Eliria propone lectores espejo: personas con coincidencias relevantes cuyos criterios pueden resultar útiles. La tecnología organiza la afinidad, pero la recomendación conserva la voz y el criterio de quien la comparte.

Este enfoque reduce una barrera frecuente. Una persona no necesita conocer autores, corrientes o géneros con precisión para comenzar. Puede partir de las historias que ya forman parte de su vida.

En Eliria, recomendar también es una forma de leer

Eliria reconoce dos puertas de entrada igualmente importantes: buscar una próxima lectura y recomendar un libro.

Quien recomienda no se limita a registrar un título o asignarle estrellas. Debe indicar para quién podría funcionar, qué destaca, cuál podría ser una dificultad y por qué considera que vale la pena leerlo. Así, cada recomendación se convierte en una pequeña pieza de mediación cultural.

Este diseño también evita separar rígidamente a los usuarios entre “lectores” y “expertos”. Una misma persona puede llegar buscando orientación y, más adelante, descubrir que su experiencia con un libro puede ayudar a alguien más.

La visión es construir una red en la que el conocimiento lector no dependa únicamente de críticos, influenciadores o algoritmos de popularidad. Todos podemos aportar, siempre que expliquemos nuestro criterio con honestidad.

Leer sin culpa también forma parte del hábito

Una de las discusiones más importantes durante el diseño fue el uso de retos, recompensas y rachas. Estos mecanismos pueden estimular la constancia, pero también corren el riesgo de convertir la lectura en otra obligación.

Eliria no parte de la idea de que todo libro debe terminarse. Abandonar una lectura puede ser una decisión válida y, además, una señal útil para mejorar las siguientes recomendaciones.

Por eso, el prototipo contempla estados como “me interesa”, “quiero conseguirlo”, “lo empecé”, “lo terminé” y “no fue para mí”. El objetivo no es juzgar el desempeño de la persona, sino ayudarla a comprender su propia relación con los libros.

Retomar el hábito puede empezar con algo pequeño: encontrar una historia accesible, leer unas páginas con interés y querer volver. El progreso importa, pero no debería construirse sobre la culpa.

Perú como punto de partida

Eliria tiene una vocación amplia para el mundo hispanohablante, pero nace con el Perú como prioridad.

Esto se refleja en la posibilidad de buscar literatura peruana o latinoamericana, considerar la disponibilidad de los libros en el país y conectar a lectores del ecosistema local. No se trata de limitar la experiencia a un territorio, sino de evitar que las obras cercanas queden ocultas detrás de catálogos globales y rankings dominados por los títulos con mayor exposición.

La propuesta abre posibilidades para lectores, autores, editoriales, librerías, bibliotecas y mediadores. Una recomendación contextual puede ayudar a que una obra sea descubierta por afinidad y no solamente por inversión publicitaria o popularidad acumulada.

Esta visión dialoga con la Política Nacional de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas al 2030, que reconoce la lectura como un derecho y una forma de participación cultural vinculada con la inclusión, la construcción de ciudadanía y el desarrollo humano.

Eliria no pretende reemplazar a las escuelas, familias, bibliotecas, librerías, ferias ni mediadores de lectura. Tampoco puede resolver por sí sola las brechas económicas o geográficas de acceso al libro. Su contribución se concentra en un punto concreto: hacer que la elección sea más relevante, cercana y acompañada.

La FIL Lima como espacio de escucha y validación

El desarrollo de Eliria tomó impulso en el contexto de la 30.ª Feria Internacional del Libro de Lima. Para APROS, participar en la FIL Lima 2026 no significaba únicamente exhibir tecnología, sino aprovechar el encuentro con lectores y actores del ecosistema editorial para contrastar hipótesis en un entorno real.

Una de las dinámicas planteadas para la feria resumía el espíritu del proyecto: pedir a las personas que escribieran en una nota adhesiva el título de un libro y, sobre todo, el motivo por el que lo recomendarían.

El título permite identificar una obra. El porqué revela una experiencia.

Esa diferencia es la que Eliria busca llevar al entorno digital. Detrás de cada buen libro recomendado hay una persona que encontró algo valioso y decidió compartirlo.

Una iniciativa de APROS para aplicar tecnología con propósito

APROS desarrolla experiencias y productos digitales desde 2011. Eliria reúne capacidades de investigación, estrategia, experiencia de usuario, desarrollo, datos e inteligencia artificial, pero las pone al servicio de un objetivo cultural.

El proyecto también refleja un principio que guía nuestro trabajo: la tecnología debe responder a un problema concreto. Como hemos señalado al hablar de inteligencia artificial con estrategia, las herramientas no reemplazan el criterio humano; lo potencian cuando existen propósito, datos y reglas claras.

En Eliria, la tecnología puede ayudar a organizar información, comprender afinidades, buscar metadatos y mejorar coincidencias. Sin embargo, no debería sustituir la experiencia personal que da valor a una recomendación.

Por eso, el éxito del proyecto no se medirá únicamente por registros o descargas. Importará saber si una persona encontró un libro que quería empezar, si una recomendación resultó útil, si alguien retomó la lectura sin sentirse juzgado y si una obra peruana llegó a un lector que probablemente no la habría descubierto de otra manera.

El siguiente libro puede comenzar con otra persona

Fomentar la lectura es una misión amplia, pero puede traducirse en gestos muy concretos: recomendar con cuidado, escuchar los gustos de otra persona, reconocer que no todos disfrutamos lo mismo y facilitar el encuentro con una historia adecuada.

Eliria no exige saber de libros para comenzar. Pregunta qué historias te han acompañado, qué te hizo abandonar otras y qué estás buscando hoy. Luego intenta conectarte con personas cuyos criterios puedan ayudarte.

Porque, a veces, el próximo gran libro no aparece en una lista de los más vendidos. Llega cuando alguien te conoce lo suficiente para decirte: “Creo que esta historia puede ser para ti”.

Conoce Eliria y encuentra tu próxima lectura. También puedes recomendar ese libro que todavía sigues pensando y contar por qué otra persona debería descubrirlo.

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